
Sonora Power por Demian Duarte
Se fue Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República, incluso cambió su salida por una posición de embajador, representantes diplomático de México en quién sabe dónde, a nadie le importa, ni a él, en qué país termine, al final los cargos en el exterior se han convertido en escenario de vergüenzas.
El hecho es que hoy el tema de por qué se fue el fiscal es materia de debate público, pues al final de cuentas su cargo le daba permanencia hasta fines del año 2027 como la autoridad responsable de investigar, integrar investigaciones y perseguir criminales.
La oposición resulta que ahora piensa que no era tan malo, y hay quienes dicen que ya es la víctima del autoritarismo del régimen. Por favor.
Vaya, hay quienes se preguntan por qué fue tan determinante en este momento la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo con él y hay quienes incluso sostienen que hizo un gran papel.



Desde que llegó al cargo la presidenta Claudia Sheinbaum, Gertz Manero jugó la parte, se hizo presente en algunas mañaneras del pueblo y trató de presentarse como un fiscal articulado, que estaba en contra de los criminales y a favor de la justicia.
La realidad es que más allá de algunos expedientes urgentes y obvios, se demostró que no hizo gran cosa.
Que salió el caso del rancho Izaguirre en Jalisco, pues no necesariamente, tampoco supo integrar carpetas de investigación a criminales confesos, que cometieron délitos federales.
Creo que al final Gertz Mañero demostró que lejos de ser la solución, él mismo forma parte del problema, de un sistema de administración de justicia que está roto desde la base y que en su diseño protege a los poderosos y no permite que haya justicia para los débiles.
Todos sabemos que en México la causa central del problema de fallas en la administración de justicia es que la Fiscalía, o las fiscalías, no dan pie con bola, hacen mal su trabajo, no integran bien los expedientes y dejan ir a los criminales.
Se nos dijo que el problema era la corrupción de los jueces y se hizo una reforma para elegirlos por voto popular, y eso estuvo bien, pero nadie quiere hablar de las fiscalías y los ministerios públicos, que son la otra mitad.

Alejandro Gertz Mañero se fué, no porque investigara de más, salió porque investigaba de menos, porque formaba parte de las red de encubrimiento, complicidades y corrupción que desde siempre contaminaron al sistema de administración de justicia.
Ahora desde la lógica de la autonomía, la nueva fiscalía, tendrá la responsabilidad de actuar en consecuencia y sobre todo ponerse al nivel de las circunstancias.
Creo que para completar la limpieza del sistema de justicia en México y en congruencia con lo que es democrático, ahora deberá promoverse una reforma para que los fiscales y los ministerios públicos, elementos centrales en el esquema de administración de justicia, también sean electos por voto popular.
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