Del Plan B, sigue el C, de Claudia… Agárrense

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Sonora Power por Demian Duarte

CIUDAD DE MÉXICO.- Está claro que con esos amigos, no necesitas enemigos. Me refiero claro está a los supuestos aliados del partido Morena y del gobierno que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, que siguen dando la espalda en función de su propio interés partidista a la propuesta de reforma política que representa el “Plan B”.

Primero fue la reforma política-electoral, que no progresó y fue declarada muerta en vida por la falta de apoyo de las bancadas del PT y el PVE; ahora todo hace ver que la nueva opción planteada por la presidenta y que busca al mejor regular lo que se gasta y cómo se gasta en partidos políticos, congresos estatales y cabildos municipales, podría tampoco no tener éxito.

Sigo pensando que a Morena y a la presidenta esos aliados le cuestan muy caros, piden demasiadas posiciones, traicionan a la presidenta, se dedican a proteger sus intereses particulares y no le abonan nada a la llamada cuarta transformación.

Pregunté cuál es la utilidad práctica de sostener a esos aliados, o cuál fue al menos el criterio que llevó a tenerlos y la respuesta es contundente, es la única manera bajo las reglas actuales de tener la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y en el Senado, para avanzar en la amplia agenda de reformas constitucionales que en su momento heredó el expresidente Andrés Manuel López Obrador y que posteriormente nutrió con otras nuevas la presidenta Sheinbaum.

Sin embargo, esa agenda termina precisamente con la reforma política y la reforma electoral, es decir, en adelante el gobierno de Claudia Sheinbaum podrá necesitar solamente mayorías simples, y esas las tiene actualmente y no veo en el escenario político razón alguna para pretender que esto no pueda reeditarse en el 2027.

La presidenta para transitar tranquila la segunda mitad de su mandato, necesita asegurarse de tener esa mayoría simple, para que los presupuestos de egresos, se aprueben sin mayor dilación.

De ahí en fuera, si esa es la condición, no sucederá nada si su gobierno no cuenta con 2 terceras partes en las cámaras, no será ni el primer gobierno que no las tiene, ni el primero que en todo caso deba construir consensos y mayorías calificadas para impulsar algún tema de interés nacional.

Las mayorías legislativas se construyen a partir de los acuerdos y la negociación y es raro, que exista un régimen que sea hegemónico en lo ejecutivo, lo legislativo y lo judicial.

Yo tengo la sensación de que hoy más que el control total de ambas cámaras, se requiere de consolidar el avance de la transformación en los estados, es decir conservar las entidades donde Morena es gobierno, tales como Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Colima, Campeche, Nayarit, Guerrero, Michoacán, Morelos, Quintana Roo, San Luis Potosí y Zacatecas; a la par de avanzar para ganar las más posibles entre Chihuahua, Nuevo León, Aguascalientes y Querétaro.

Al alcance se ven el estado de Chihuahua, bastión norteño del PAN y el de Nuevo León, bastión del MC; además claro Morena deberá buscar conquistar alcaldías de las capitales en los estados clave, tales como Hermosillo en Sonora y municipios altamente poblados de la zona centro, el altiplano y el bajío.

Claro está, Morena tendría que lograr esto con su propia fuerza y prescindiendo de los traidores del PVEM y el PT.

Si lo consigue así, lejos de debilitarse por no tener mayorías calificadas en la Cámara de Diputados y el Senado, Morena y la presidenta avanzarán 2 pasos al frente en el control de la cosa local en estados y municipios, arrancando la narrativa a una oposición que cree que ha logrado herir al gobierno que encabeza Claudia Sheinbaum con sus victorias pírricas, que consiste en aliarse con los traidores, para frenar el avance de la reforma democrática que busca la presidenta como obra de su gobierno.

Claro habrá nuevas oportunidades en la 67 legislatura.

Correspondencia a demiandu1@me.com | En X @Demiandu

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