Sonora Power por Demian Duarte
CIUDAD DE MÉXICO.- Ahora el partido Morena está viviendo una sacudida importante y es en un momento clave. Faltan exactamente 14 meses y unos días para el proceso electoral de intermedio y me queda claro que este movimiento de darle el relevo a Luisa María Alcalde, implica una visión distinta de parte de la presidenta, Claudia Sheinbaum, que nos manda señales de qué es lo que realmente está buscando lograr el 6 de junio de 2027.
La lógica indica que el trabajo que venía realizando en el último año y medio Luisa María, no era un trabajo negativo, de hecho uno de los puntos clave en la lógica de el fortalecimiento del partido movimiento llamado Morena, es aumentar su militancia, tener una mayor identificación con la regiones en donde el gobierno y naturalmente, buscar una perspectiva de crecimiento electoral.

A la fecha, Morena gobierna estados tan diversos, y por lo tanto distintos entre sí, como Sonora o Campeche, y naturalmente, que la adaptación a las circunstancias de cada región, y a los liderazgos de cada una de las 24 entidades que actualmente están bajo gobiernos emanados de ese partido y que incorporan, por lo tanto la visión del humanismo mexicano como divisa política.
Sin embargo, al venirse las elecciones del 6 de junio la meta es crecer, se va a elegir gobernadores en 17 estados, 13 de ellos ya gobernados por Morena o por una coalición incluye a Morena cómo es el caso de San Luis Potosí, en donde en alianza con el verde mantiene el gobierno, aunque Ricardo Gallardo considere una cosa distinta.
La situación es interesante, refrendar, mandato en 12 entidades, ganar en otros tres estados, incluido el caso, ya mencionado de San Luis Potosí, además de Chihuahua y Nuevo León, plantea retos importantes para el partido.

Quiero pensar que Luisa María cumplió con la encomienda que se le dio, no obstante, su problema era precisamente entenderse y llevar a buen término la dinámica que es la presidenta Claudia Sheinbaum, espera de la elección intermedios.
La señal fue enviada con la incorporación primero de Citlali Hernández, como coordinadora de alianzas y elecciones, pues evidentemente Luisa María no se estaba entendiendo con las diligencias del PT y el PVEM, al grado de qué las alianzas con esas dos fuerzas quedaron al borde de la ruptura.
Justamente el caso de San Luis Potosí, es uno de los elementos explosivos, más no es el único, la Ciudad de México, Campeche, Zacatecas, Baja California son algunos de los ejemplos de la problemática compleja que se enfrenta a la hora de construir las coaliciones, aunque mi opinión particular, es que Morena no necesita de los partidos rémora para ganar en la elección nacional y consolidarse como la fuerza dominante en la mayor parte de los 300 distritos federales, como tampoco requiere de ellos para avanzar en los estados que busca conquistar o en los que quiere refrendar como gobierno.
Ahora de confirmarse la llegada de la secretaria de bienestar, Ariadna Montiel, dada su capacidad organizativa y su ascendencia, dentro del movimiento, como una de las pocas funcionarias que pasó de la Administración de Andrés Manuel López Obrador a la de Claudia, Sheinbaum, hace ver que la apuesta es disponer de un liderazgo más consolidado, que lleve el mensaje de la jefa del poder ejecutivo federal, a todos los rincones del país.
Ya hemos dicho aquí, que no son sólo las elecciones de Gobernador o las de diputado federal las que interesan a la jefa del movimiento, su búsqueda es también ganar la mayor parte de la ciudades importantes, incluyendo capitales estatales y claro, ganar mayorías en los 28 congresos estatales que renovarán a sus diputados.

Y además, está el asunto de él, no al nepotismo y la visión de no permitir la reelección en las diversas autoridades que van a buscar el voto en las urnas. Y en este aspecto créame que la hasta ayer presidenta de Morena. Estaba enfrentando una suerte de rebelión en la granja, pues los gobernadores, en cada estado prácticamente estaban mandando las señales que ellos les parecían más razonables.
Creo que quien llegue a dirigir el partido, tendrá retos formidables por delante, y también veo que uno de los primeros que enfrentará es tener la capacidad de adaptar la filosofía de la jefa política del movimiento, en este caso, la presidenta Sheinbaum, a fin de qué prevalezca la congruencia, la ética y la moral, de lo que es realmente correcto, por encima de los intereses particulares y de grupo que ya se venían apropiando de el partido.
Recordemos que Morena tiene dos frases de batalla, una de ellas es que por el bien de todos primero los pobres, pero no los de la casa de quienes gobiernan, y por la otra mano, está esta visión que no mentir, no robar y no traicionar al pueblo, credo con el que no muchos de los que hoy ejercen el gobierno, han estado cumpliendo a cabalidad.
Pareciera ser que le ponen agregados, como no mentir todos los días, no robar mucho o por lo menos que no se note, y no traicionar al pueblo cuando no quede otro remedio; si Morena siguiera así, y eso lo sabe la presidenta, evidentemente que podría ser presa de los lobos de la Política, que están agazapados ahí para darse un festín con los restos del proyecto transformador que encabeza precisamente Claudia Sheinbaum Pardo.
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