A partir de este acto solemne el mandato emitido por el pueblo el pasado domingo 6 de junio adquiere vigencia legal plena.

Agradezco las muestras de solidaridad que he recibido de dirigentes políticos, luchadores sociales, activistas, simpatizantes y militantes. 

Mi especial reconocimiento a quienes me acompañaron de principio a fin en esta etapa.

Mi mayor agradecimiento para cada ciudadana y ciudadano sonorense que otorgó su confianza y me respaldó con su voto.

No les fallaré en el compromiso de mantenerme a su lado. 

Mi agradecimiento a los partidos políticos que me respaldaron también durante la campaña y que hicieron posible este triunfo: Morena, el Partido Verde, Nueva Alianza y el Partido del Trabajo. 

Por una omisión no mencioné a mi muy estimado Omar del Valle Colosio. Gracias, mi estimado Omar por habernos acompañado en este proceso.

Vamos, como lo ofrecí en campaña, a preservar esta unidad en torno al proyecto progresista de la Cuarta Transformación.

Los invito a todos no solo a mantener la fidelidad y lealtad a las y los sonorenses que nos dieron su confianza, honrando siempre el compromiso con el Sonora profundo, donde habitan cotidianamente las penas, esperanzas y sueños de la gente.

Soy orgullosamente hijo de pueblo. En Bavispe, pequeña comunidad de la sierra, se forjaron mi compromiso social, los valores y las experiencias básicas que marcarían el resto de mi vida.

Fiel a los valores de mi origen, vamos a hacer un gobierno decente y austero, sencillo, con los pies en la tierra y de puertas abiertas.

Creo en la política como sinónimo de servicio. No hay espacio en mí para el ejercicio cínico del poder. 

El que en mí se depositará, pertenece al pueblo y yo seré un mero instrumento del pueblo para cumplir con lealtad, honor y limpieza su mandato de cambio histórico.

Actuaré invariablemente en un marco de legalidad. Los cambios que Sonora necesita se llevarán a cabo con estricto apego a nuestras leyes e instituciones.

Vamos hacia una transición en la que dejaremos atrás el autoritarismo, el abuso, la discrecionalidad y la falta de transparencia como atributos del poder público.

Las libertades públicas tendrán más vigencia que nunca. Nadie será atropellado ni sus derechos limitados o ignorados. Se acabarán las persecuciones políticas y las líneas ágatas en contra de disidentes y opositores. Se acabará la perniciosa confusión de límites entre partido y gobierno.

La democracia que estamos construyendo se ampliará y profundizará. Las prácticas que la ensucian, para torcer la libre voluntad de la ciudadanía en las urnas, deben quedar atrás por el bien de Sonora. Asumo el compromiso de combatir a fondo la larga etapa de mapachismo electoral que vivió históricamente nuestro estado.

Mi gobierno no responderá jamás a voluntades ajenas al mandato ciudadano. 

Avanzaremos invariablemente por el camino que dicte el interés general de las y los sonorenses.

Recuperaremos la mística y la responsabilidad de la función pública para ponerla al servicio de todas y todos, ya nunca más al servicio de unos cuantos. 

Se acabarán la simulación y la propaganda engañosa; también la simbiosis entre poder político y poder económico.

Se acabarán el robo, la extorsión y el despilfarro como sinónimos inseparables de quienes ocupan un alto cargo público.

Se acabarán las familias del poder enriquecidas súbita y sexenalmente, así como los grupos en los que lo político y lo empresarial se confunden en una densa y oscura nube de complicidades y facilidades para torcer las cosas a costas del erario y de las mayorías. 

Saldremos de la larga era de un Sonora concebido como botín, mientras que en la inmensa mayoría de los hogares se carece de lo más indispensable.

Habrá libertad empresarial. Seré un facilitador transparente de la inversión que tanto necesita nuestro estado. 

Se acabarán las extorsiones mafiosas y la falta de transparencia para beneficiar a unos pocos; habrá auténtica y libre competencia en los contratos y obras a cargo del gobierno del estado.

Se acabará el Sonora para unos cuantos, y se abrirán, amplias, las avenidas para un Sonora que sea orgullosamente de todas y todos los sonorenses sin excepción.

Nadie será excluido de nuestro proyecto de crecimiento económico, pero daremos especial atención a las clases populares y a las clases medias, sector al que el neoliberalismo intentó despojar de su dignidad. 

La clase media dejará de perder nivel de vida y recuperará progresivamente el terreno perdido.

Daremos un gran impulso a la economía social y al cooperativismo.

En la relación que el Ejecutivo a mi cargo sostendrá con los poderes Legislativo y Judicial privarán el respeto y la institucionalidad. 

No vamos a comprar ni a corromper voluntades. Construiremos consensos y acuerdos democráticos para que avance la agenda de cambios que le permitan a Sonora entrar finalmente a una democracia libre y justa, a la altura verdaderamente de lo mejor del siglo XXI.

Invito muy respetuosamente a legisladores electos, magistrados y jueces a reflexionar sobre la voluntad plural de cambio que ha expresado el electorado.

Los invito muy respetuosamente a hacer historia juntos, a dejar en seis años un horizonte del que todos podamos sentirnos sinceramente orgullosos.

Escuchemos con atención las voces múltiples del interés público. 

Seamos servidores del público y no del poderoso.

Hagamos de la decencia, ese simple y gran valor que nos inculcaron en la infancia, un instrumento para actuar cotidianamente en el ámbito de nuestras respectivas responsabilidades públicas.

*     *     *

A partir de hoy inicio las tareas de la transición junto al gobierno saliente. Seremos escrupulosos para que en todo ese proceso prive la responsabilidad, la transparencia, la honestidad y el auténtico respeto a la ley.

No vengo a destruir, esa palabra nunca ha estado en mi vocabulario. Vengo a construir y a transformar para que el gobierno sirva auténticamente a las y los sonorenses y sus necesidades más apremiantes. 

Evaluaré con detalle los programas y las acciones en curso. No todo lo existente es malo, no todo lo existente desaparecerá; todo aquello que sirva real y efectivamente a la gente será preservado, y aún potenciado.

Conduciré un gobierno respetuoso de los derechos de las y los trabajadores de base en el servicio público. Les pido su honestidad, su sensibilidad y sencillez para tratar a la gente; su amabilidad y espíritu de servicio, su entrega y vocación institucional.

Recuerden que están al servicio del Estado y no de un partido o una facción. 

Quienes actúen bajo esos sencillos principios tendrán invariablemente a un aliado en su servidor.

He mencionado antes las prioridades inmediatas a las que habremos de dirigir el impulso de la administración estatal para sentar las bases del cambio.

Hoy, de manera muy rápida, las reitero: 

Primero:

Vamos a aplicarnos de inmediato a combatir a fondo la corrupción.

El despilfarro y los privilegios para los de arriba y el embudo para los de abajo serán combatidos a rajatabla.

Nos aplicaremos para limpiar a fondo el aparato público estatal en todos sus espacios. 

De arriba hacia abajo, como lo está haciendo nuestro gran presidente, Andrés Manuel López Obrador. En esto no sólo seré inflexible; seré también un gran ejemplo.

Vamos a ajustar la actuación del gobierno a la honestidad, a la sencillez, a la calidad y a la disposición de servicio que nos exige la gente.


Reorientaremos el presupuesto en estricto orden de las prioridades de las mayorías. 

Tendremos el presupuesto social más grande en la historia de nuestro estado. 

Combate a la pobreza y atención a los pueblos originarios serán prioridad fundamental de ese presupuesto social.

Vamos a darle estabilidad y viabilidad a las finanzas públicas. No habrá ni nuevos ni más impuestos. Administraremos con total austeridad los recursos del gobierno del estado.

Vamos a iniciar la recuperación de la infraestructura de la infraestructura de salud pública para convertir en realidad el derecho de cada uno de las, de los sonorenses a la salud. 

Cuarto:

Me voy a enfocar personal y diariamente a la recuperación de la seguridad de las y los sonorenses. Crearemos las instituciones necesarias para dotar a los gobiernos estatales y municipales de la capacidad imprescindible para enfrentar exitosamente a la criminalidad. 

Vamos a trabajar también en el contexto social que ha afectado a la seguridad por la falta de bienestar, oportunidades y, particularmente, de empleos para una vida digna.

Amigas y amigos:

Ya concluyeron las campañas electorales y no hay en mí espacio para almacenar agravios ni rencores.

Es momento de darle la vuelta a la página y dejar atrás las diferencias y las confrontaciones propias del periodo electoral.

Los resultados obtenidos en esta elección a la gubernatura constituyen un mensaje del electorado sonorense a las fuerzas políticas que participamos en ella.

Para nuestros adversarios constituyen un llamado de atención sobre la caducidad y el rechazo a las viejas formas de hacer las cosas; la gente quiere superar la distancia entre las demandas de la sociedad y la soberbia del poder.

Para nosotros, me refiero a los partidos que formaron la candidatura común que representé, son un claro mandato para abrirle paso, no solo a un amplio relevo generacional de quienes son responsables de la toma de decisiones, sino también un claro mandato para inaugurar una nueva forma de hacer política con los pies en la tierra, signada por la sencillez y la humildad y el rechazo a la soberbia, que separa a gobernantes y a gobernados.

Mi objetivo es formar una nueva generación política, caracterizada por el entreveramiento de género y el equilibrio entre experiencia y juventud; una generación caracterizada por la honestidad, la sensibilidad social y la capacidad política para responder al mandato de permanente cercanía que nos han dado las y los electores.

Nuestro reto no es menor. Las circunstancias del estado, todos lo sabemos, no son fáciles.

Hago un llamado a la unidad de todas y todos los sonorenses. Los invito a trabajar juntos en favor de la transformación de nuestro estado. 

Recuperar la grandeza perdida demanda la suma de todas las voluntades, de todas las corrientes políticas e ideológicas, de todas las personas de buena voluntad que soñamos con un futuro mejor para las presentes y las futuras generaciones.

Participemos todos con un sentido esperanzador, pensando más en el futuro de nuestro estado que en los intereses particulares e inmediatos en juego. 

No olvido ninguno de los compromisos hechos ante el electorado. En cada uno de ellos iremos avanzando progresivamente desde el primer día de mi gobierno.

Asumiré con lealtad y constancia cada uno de esos pequeños y grandes mandatos para que todas y todos recuperemos el orgullo de ser sonorenses.

Asumo el triunfo con humildad. No llegaremos a presumir, ni a cerrar puertas, ni a ver a los demás desde un ladrillo. 

Seremos empleados públicos, lisa y llanamente, al servicio de un mandato de cambio.

Exigiré a mi equipo honestidad absoluta, sensibilidad social al extremo y el ejercicio de una nueva cultura política basada en el servicio a la gente. 

Seré un gobernador honesto y comprometido, y estaré metido 24 horas en la chamba. 

Aspiraré siempre a merecer que mi pueblo, mi gente, esté también 24 horas a mi lado; porque el cambio que nos proponemos es tarea de todo un pueblo y no de un solo hombre, por capaz y comprometido que sea.

Llevo conmigo las miradas y las voces de esperanza del pueblo de Sonora; sus gestos, su creatividad, su entrega, su entusiasmo y los deseos de que, por fin, les toque a quienes nunca les ha tocado nada.

Llevo conmigo la convicción de mantenernos firmes en los compromisos que inspiran a nuestro presidente y a la Cuarta Transformación: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.

¡Jamás, jamás faltaré a ello.

Gracias a todas, a todos por su atención.

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