
Sonora Power por Demian Duarte
CIUDAD DE MÉXICO.- Desde el Senado de la República se dio la respuesta, voto unánime a favor de la reforma laboral que otorga un nuevo derecho a la clase trabajadora en México, que es el beneficio de tener legalmente jornadas de 40 horas semanales.
La propuesta del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo debió pasar por muchísimos acuerdos y negociaciones, prejuicios e idea equivocadas de que dar más descanso al trabajador iría en contra de la productividad.

La realidad es que mantener la jornada de 48 horas, es decir 6 días de trabajo de 8 horas por semana o su equivalente, ya era algo insostenible, e implicaba desgaste laboral para el trabajador, que ahora podrá invertir su tiempo en otras actividades que por supuesto incluyen la posibilidad de descansar.
A nivel global está probado que la posibilidad que tiene el trabajador de disponer de más tiempo, es un factor que lejos de afectar su desempeño, lo motiva y lo mejora, a la par de que tiene una serie de impactos positivos en su calidad de vida, pues dispone de tiempo para el ocio, para hacer deporte, para estar con su familia, estudiar y desarrollar otras actividades.

En un país como México que en la época reciente se enfocó en el trabajo como mano de obra intensiva, esto implica un cambio de paradigma importante, pues los nuevos modelos de relación laboral implican menos trabajo bruto y mayor creatividad y eficiencia.
Y claro habrá que entender que no necesariamente más horas de presencia en el trabajo, representan mayor productividad.
La jornada de 5 días y de 8 horas diarias no es algo nuevo en México, los trabajadores al servicio del estado tienen ese derecho desde hace décadas y si no se había dado para los empleados privados, era simplemente por falta de acuerdos y voluntad política.
De hecho este asunto no es una novedad, desde 1935 la Organización Internacional del Trabajo recomendó que la jornada laboral se redujera a 40 horas semanales y en México debieron transcurrir casi 100 años para que esto fuera posible.

En este contexto es de reconocerse la voluntad del gobierno de Claudia Sheinbaum por impulsar este cambio de fondo, que será gradual y que llevará a su implementación total en el 2030.
La votación en el senado fue por unanimidad de los legisladores presentes, que eran 121, habrá que mencionar que senadores como Alejandro Moreno Cárdenas, Carolina Viggiano, Pablo Guillermo Angulo Briceño y Miguel Ángel Riquelme Solís del PRI, Ricardo Anaya y Francisco Javier Ramírez Acuña del PAN y Luis Armando Melgar Bravo del Partido Verde, mismos que aunque no votaron en contra, si se ausentaron de la sesión, lo que si define una postura al respecto, toda vez que al ser legisladores y no tener una causa justa para ausentarse, están obligados a emitir su voto en un sentido u otro.
Ahora sigue la ratificación de la Reforma en la Cámara de Diputados y en los 32 congresos locales, requisito legal que todo indica será de mero trámite.
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