Sonora Power por Demian Duarte

CIUDAD DE MÉXICO.- Este martes que viene se presentará en Palacio Nacional la propuesta de reforma política-electoral que planteará la presidenta Claudia Sheinbaum y en ella invertirá una buena porción de su capital político.

El enfoque es hacer eco de la voz popular que ya está cansada de los ridículos y excesos de la partidocracia, tanto en la inclusión de personajes innombrables como plurinominales en la Cámara de Diputados y el Senado, y por la otra mano moderar el enloquecido gasto en partidos políticos y en el organismo electoral.

La determinación de la presidenta va mucho más allá de esas dos, que quizá sean las medidas que han causado rechazo en las fuerzas aliadas de su partido, Morena, pues en el PVEM y en el PT no quieren entregar el control de quienes van a las listas de plurinominales, aunque esta práctica se haya convertido en la puerta de entrada de tránsfugas del PRIAN, además de un mecanismo de protección para dirigentes y políticos que incluso son señalados por prácticas que se acercan mucho a lo criminal.

Tampoco quieren que les quiten un solo peso del presupuesto millonario.

El hecho es que es la hora de poner un hasta aquí a la entrada de personajes como Ricardo Anaya, Lilly Téllez, Alito Moreno, Adán Augusto López Hernández, que son la parte dañina de la política cobijada por la representación proporcional.

Pero también es la hora de cerrarles el paso a sujetos como Sergio Mayer y muchas otras lacras, que no representan a nadie, pero si hacen mucho daño.

En la iniciativa de reforma van temas como las consultas populares, la eliminación del fuero, la terminación anticipada de mandato, meter al INE a ejercer la austeridad que no les gusta para nada a los consejeros, concentrar en un solo organismo nacional las elecciones y muchos otros temas.

Pero creo que también es una prueba de fuego para los aliados de Morena, es decir la pregunta aquí es si el PT y el PVEM van o no van con la reforma, porque eso podría marcar el fin de la alianza legislativa que han sostenido con Morena para que prevalezca la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y el Senado, lo que ha permitido avanzar en este año y medio que pasó, en una nutrida agenda de reformas.

El detalle es que la alianza legislativa podría dejar de ser útil y por lo tanto necesaria y esto implicaría que para empezar Morena reclame a los diputados federales y senadores que les prestó al Verde y al PT para que conformaran sus bancadas, y así dejarlos solitos navegando en el limbo, solo con los que quieran permanecer ahí.

Aún más, la eventual ruptura de la alianza legislativa, podría ser el fin de la coalición electoral que ha sido invencible en las recientes elecciones y entonces si, dejar al PT y al PVEM que se rasquen con sus uñas y prueben si en efecto son capaces de ganar una sola elección con su estructura y sus candidatos.

El reto está abierto en San Luis Potosí, en Zacatecas y en Quintana Roo, también en algunos municipios.

La realidad es que entre ambos partidos le suman a Morena cerca del 5% de votos, lo que puede resultar útil en escenarios de contiendas muy cerradas, pero al mismo tiempo tiene un alto costo, pues Morena ha debido entregar diputaciones, alcaldías e incluso gubernaturas a personajes de esas fuerzas a partir de los términos de la alianza.

Lo que ocurra en los próximos 15 días, con la reforma electoral, sin duda será determinante para el panorama electoral del año 2027 y es que si prevalece la alianza legislativa, habrá coalición, pero si no sale la reforma, simplemente no habrá interés por premiar al PT y al PVEM en la elección que está enfrente.

Eso podrá mover escenarios, cancelar aspiraciones y mostrar a muchos la realidad a secas.

Al tiempo.

Correspondencia a demiandu1@me.com En X @Demiandu

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