Demian Duarte

El gobernador de Sonora hizo un llamado a que se haga justicia para la Nación Yaqui, pues la justicia es el único medio para lograr la paz, y en ese contexto el presidente Andrés Manuel López Obrador le dio su espaldarazo, celebrando que ahora sea él, Alfonso Durazo Montaño, el gobernador de la entidad, pues dijo: “él va a estar pendiente y me va a acompañar para que se cumpla todo, que no quede nada pendiente”.

De esa manera Alfonso Durazo se estrenó como mandatario estatal ante el presidente de la República, quien que le da tranquilidad  ver en el cargo al oriundo de Bavispe para cumplir los compromisos con los pueblos yaquis y también con el pueblo de Sonora.

“Me da mucho gusto que ya esté de gobernador Alfonso Durazo”, expresó el presidente de la República en el acto de justicia y petición de perdón a la nación originaria en Vícam Pueblo.

Antes Durazo Montaño expresó que se trató de una jornada histórica para los pueblos originarios de Sonora y de todo el país.

“Es un honor recibirlo por primera vez en mi condición de gobernador constitucional del estado de Sonora”, manifestó para señalar que el afán de justicia pacificadora es lo que reúne a todos los actores alrededor de los acuerdos de justicia que plantea el gobierno de la cuarta transformación.

En ese sentido dijo que es necesario tratar a los pueblos originarios con dignidad, por lo que se sumó a la solicitud de perdón al valeroso pueblo Yaqui, por los abusos cometidos por el Estado mexicano sobre muchas de sus generaciones.

“Hay pasajes históricos de alto dramatismo que demuestran lo inhumano que fue el Estado mexicano contra los integrantes de la etnia yaqui. Son tantos los actos de represión que estos crecieron hasta convertirse en una política de Estado, los gobernadores sonorenses de la época formaron parte de esa operación criminal”, recalcó.

Durazo afirmó que en aras de un falso desarrollo se registraron múltiples hechos contra la tribu yaqui de los que la humanidad debe sentirse avergonzada. De la dignidad de la etnia surgiría precisamente su sentimiento revolucionario.

En ese enfoque consideró que es un imperativo ético reparar tales agravios cometidos contra el pueblo yaqui vía persecución, guerra, exterminio y deportación pues es la única manera de reconciliarnos y hermanarnos en la mexicanidad que nos da identidad y orgullo.

“Este perdón que se clama sobre ese pasado que nos apena es también un llamado para que estos abusos desde el poder no se repitan ni hoy ni nunca”, manifestó.

El gobernador dijo que junto a este acto de perdón el Gobierno de México, en diálogo permanente con los gobiernos tradicionales de la tribu yaqui, diseñó el plan de justicia con el que se están reparando al límite de lo posible los abusos y despojos que durante décadas y siglos los poderes han impuesto a fase de fuerza y violencia sobre este gran pueblo.

“La implementación del plan de justicia no estaría completo, si sobre las heridas del pasado no se vierte la verdad. El traer a nuestra memoria esa verdad de nuestro pasado radica en la trascendencia de este acto de perdón”, puntualizó.

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