Me da mucho gusto poderme comunicar con ustedes. 

Primero, agradecerles por todas las muestras de solidaridad, de cariño, de los mandatarios colegas del mundo que me hablaron, que me enviaron mensajes, representantes del sector empresarial de México, de los obreros, de la academia, amigos, hasta adversarios políticos. Les agradezco mucho por la manera en que expresaron su preocupación por mi enfermedad, por mi contagio.

Todavía tengo COVID, pero ya los médicos me dicen que está pasando la etapa crítica. Ahora me presento con ustedes para que no haya rumores, malos entendidos. Estoy bien, aunque todavía tengo que guardar reposo. 

Ahora me acicalé, así como estoy, para comunicarme con ustedes, pero no estoy, en estos días no he estado así, he portado otra ropa. Eso sí, he estado trabajando, he estado muy pendiente de todos los asuntos públicos y muy al pendiente en particular de la pandemia.

Estamos procurando que continúe la misma estrategia y fortalecerla, que consiste desde el principio en que a nadie le falte una cama y que no les falten médicos y enfermeras y equipos, y que no falten los medicamentos en los hospitales COVID, que se atienda a todos. Afortunadamente, no nos han rebasado las circunstancias y hemos podido atender a todos. 

Y hemos estado también resolviendo el acopio, el contar con las vacunas, porque al final, eso es lo más importante, lo que va a poder darnos seguridad de que esta terrible pandemia no va a seguir causando daños. Entonces, me he dedicado a eso.

Hablé con el presidente Putin que, por cierto, se portó muy fraterno y nos ofreció enviarnos vacunas, la Sputnik. Es una vacuna que ellos están produciendo y van a llegar esas vacunas ya en unos días más, yo creo que para finales de la semana que viene empiezan a llegar a esas vacunas.

También conseguimos vacunas de AstraZeneca, aparte del convenio que tenemos con ellos, y que aquí en México se están elaborando esas vacunas, se están envasando. Vamos a traer de la India, AstraZeneca, y vamos a tener para febrero alrededor de 870 mil dosis, igual que la Sputnik, 870 mil.

Ya establecimos comunicación con Pfizer. No sé si alcancé a comentarles que hablé con el CEO, el gerente de Pfizer, se portó muy bien y se comprometieron a adelantarnos las entregas porque se habían suspendido, y es muy probable que a partir del día 10 de febrero se reinicien las entregas. Ahí van a ser como un millón 500 mil dosis.

También, el mecanismo que creó la ONU nos ha garantizado que para febrero vamos a contar con un millón 800 mil dosis.

A esto hay que agregar que vamos a tener ya para febrero, porque están por terminarse los estudios de la vacuna CanSino, de laboratorios de China. Hablé con el embajador de China en México, hay también mucha disposición de ayudarnos con este propósito.

De modo que vamos a tener para febrero, vamos a disponer de alrededor de seis millones de dosis de vacunas, y en marzo vamos sin ningún problema a contar con el doble, con 12 millones de dosis.

De modo que no descarto el que para finales de marzo tengamos ya vacunados, aún con una primera dosis, a todos los adultos mayores de nuestro país. 

Ya saben por qué tenemos que darles preferencia a los adultos mayores, porque está demostrado que si vacunamos a los adultos mayores, a nuestros ancianos respetables, se reduce la mortalidad por COVID hasta en un 80 por ciento. Por eso tenemos que darlepreferencia a los adultos mayores, y el resto de la población tener la paciencia de que estamos buscando contar con las dosis suficientes para que lo más pronto posible podamos vacunar a todos los mexicanos: vacuna universal, gratuita contra el COVID-19.

Vamos bien, vamos avanzando. Desde luego, es una terrible pandemia que nos ha afectado, también en la economía, pero nos vamos a recuperar en lo económico, estoy optimista.

Ya en el mes de enero, en este mes, ya recuperamos 75 mil empleos. Yo nada más quiero recordar que el año pasado, por la pandemia, se perdieron cerca de un millón 400 mil empleos formales, un millón 400 mil empleos formales y ya llevamos recuperados más de 600 mil empleos formales, o sea, que vamos, nos faltan como 800 mil empleos para tener los 20 millones 550 mil empleos que se tenían antes de la pandemia, eran los trabajadores inscritos al Seguro Social.

Pero hay signos alentadores de la economía, va creciendo, se va recuperando nuestra economía y tengo yo mucha confianza de que vamos a salir adelante. Yo soy optimista en todo sentido. Estoy seguro de que vamos a superar esta situación difícil de la pandemia y vamos a recuperar nuestra economía, nuestros empleos; es cosa de no rendirnos. 

Como decía un beisbolista célebre, ‘Babe’ Ruth, decía: ‘No se puede vencer a quien no sabe rendirse’. No se puede vencer a los que no nos rendimos, tenemos que tener mucha fe en el porvenir, la esperanza es una fuerza muy poderosa.

Además, tenemos una misión por delante, tenemos que transformar al país, tenemos que acabar con la peste de la corrupción. Esa es la peor de las pandemias, es peor que la malaria, la corrupción. Y vamos avanzando, por eso, tenemos que concluir la obra de transformación, no tenemos permiso para dejar inconcluso nuestro trabajo, la obra de transformación la tenemos que consumar entre todos.

Y ¿saben? Me da muchísimo gusto que, en estos momentos difíciles, en lo que corresponde a mi persona, pero también aplica para que todos los que sufren, padecen de esta enfermedad y de otras enfermedades y de otras calamidades, emerge en México el humanismo, la fraternidad, y a eso es lo que aspiramos.

La transformación no significa nada más crecimiento económico, incluso no es nada más el bienestar material. La transformación es bienestar del alma, la transformación tiene que ver con los sentimientos, tiene que ver con eso que sentimos nosotros, pero que también sentimos cuando le pasa al prójimo, le pasa a nuestro hermano, le pasa a nuestro amigo, el que podamos ser eso, muy fraternos. 

Eso existe en nuestro país. Yo les diría que, a pesar de los pesares, eso es lo que está aflorando, ese sentimiento humanitario, fraterno, de mucho cariño y a eso es a lo que aspiramos, a una sociedad mejor.

¿Y mejor, por qué? Porque sea más igualitaria, más justa, más fraterna. Una sociedad sin discriminación, sin racismo, sin clasismos. Una sociedad sin odios, una sociedad en donde vivamos felizmente todos. Eso es lo que ahora se está sintiendo.

Yo, no saben, me lleno de sentimientos por la manera en que mucha gente, mucha, mucha, mucha, gente -y a todos los abrazo- desean que yo salga bien y voy a salir bien. 

Gracias a ustedes, gracias al Creador y gracias a la naturaleza, a la ciencia, vamos a salir adelante. 

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